En Segovia padecemos esta lacra, y todas las temporadas de caza acaban igual: galgos desnutridos y asustados por las carreteras, cuando no colgados de un árbol.
No se si seremos seres humanos antes de nacer, lo que es seguro es que hay algunos que no alcanzan esa condición en toda su vida. En toda su puta vida, me atrevo a decir.
21 mayo 2009 a las 11:35 am
Joder, Nacho, qué duro …
En Segovia padecemos esta lacra, y todas las temporadas de caza acaban igual: galgos desnutridos y asustados por las carreteras, cuando no colgados de un árbol.
No se si seremos seres humanos antes de nacer, lo que es seguro es que hay algunos que no alcanzan esa condición en toda su vida. En toda su puta vida, me atrevo a decir.
Un abrazo